Roma – Gennaro Gattuso, que ha presentado su dimisión como
seleccionador italiano este viernes tras el desastre de no clasificar a la
«Azzurra» al Mundial, llegó en junio de 2025 para cumplir, precisamente, ese
objetivo. Menos de un año después, deja el cargo con la selección en crisis y
ante un futuro incierto.
Todo empezó
bien para ‘Rino’. Llegó en junio de 2025 y debutó oficialmente con una
contundente victoria ante Estonia por 5-0 en Bérgamo (norte de Italia).
Esta
goleada, que se produjo tres meses después de que fuera nombrado sustituto de
Luciano Spalletti tras la derrota por 3-0 ante Noruega que complicó la
clasificación directa, supuso un impulso anímico para una selección marcada por
la presión de las recientes eliminaciones mundialistas.
Entró con
aire de renovación que ilusionó a la afición «azzurra». En su primera lista
apostó por una combinación de juventud y experiencia, con novedades como
Giovani Leoni -defensa en el Liverpool- y Pio Esposito -delantero en el Inter
de Milan-, y recuperó a jugadores como Gianluca Mancini y Gianluca Scamacca.
Desde el
principio destacó la importancia de reencontrar el entusiasmo, construir «una
familia» y jugar sin miedo al peso de la camiseta. Pese a haber ganado la Eurocopa
2020, celebrada en 2021, la selección italiana no lograba recuperarse en las
competiciones mundiales, tras haberse perdido los Mundiales de 2018 y 2022, y
se veía nuevamente obligada a jugarse el todo por el todo en la repesca.
Tuvo un
arranque dulce al frente del equipo. Además de la de Estonia, dejó otras cuatro
victorias en cinco partidos, con una única derrota ante Noruega (1-4), y se le
atribuyó que el grupo había ganado confianza y capacidad para manejar la
presión. Justo lo que necesitaba el combinado nacional para, al menos, optar a
la repesca.
Ya en las
semifinales de repesca superó a Irlanda del Norte (2-0), en un contexto de
máxima exigencia, con todo el país pendiente del partido y con varios jugadores
tocados físicamente. El entrenador, que pasó la mayor parte de su carrera en la
Serie A, apeló al orgullo histórico de la selección, recordando que en el
pasado Italia fue campeona con esa garra competitiva que la distinguía.
Antes de la
final ante Bosnia y Herzegovina, el técnico subrayó la mejora mental del grupo
respecto a meses anteriores y rechazó buscar excusas, incluso ante las
condiciones del estadio de Zenica, en el país balcánico, donde se jugó el
encuentro. Actitud, mentalidad y unidad como sus pilares.
Pero
Gattuso nadó para morir en la orilla, en una tanda de penaltis que lo alejó del
objetivo por el que llegó: dirigir en la máxima cita del fútbol internacional a
la «Azzurra», la selección con la que él mismo como centrocampista pudo
levantar la copa del Mundial en 2006.
El ya exseleccionador
abandona el banquillo de la «Azzurra» con un bagaje de seis victorias y dos
derrotas en ocho partidos. EFE

No hay comentarios.:
Publicar un comentario