Shanghái (China) – Las autoridades chinas anunciaron hoy
un veto al acuerdo por el cual el gigante tecnológico estadounidense Meta
adquirió la plataforma china de inteligencia artificial (IA) Manus por 2,000
millones de dólares.
En un
escueto comunicado publicado en su página web, la Comisión Nacional de
Desarrollo y Reforman (CNDR, principal órgano de planificación económica del
país asiático) indica que ha «prohibido la inversión extranjera» en Manus y que
«ha reclamado a las partes involucradas» que cancelen la operación.
El acuerdo,
anunciado a finales de diciembre, había supuesto un caso poco habitual en el
que una firma estadounidense adquiría una tecnológica china pese a la guerra
comercial que libran ambas potencias desde 2018.
La decisión
fue divulgada hoy por el departamento encargado de investigar la seguridad de
las inversiones extranjeras, el cual se limitó a indicar que se tomó «con
arreglo a las leyes y normativas» del país, sin ofrecer más detalles.
A
principios de enero, Pekín había anunciado que «evaluaría e investigaría» el
encaje de la operación en el marco legal que rige los controles a la venta al
extranjero de tecnología y de la inversión exterior.
«Las
empresas que lleven a cabo inversiones en el exterior, exporten tecnología,
transfieran datos o acuerden fusiones y adquisiciones transfronterizas deben
cumplir con las leyes chinas y seguir los procedimientos legales», indicó
entonces el portavoz del Ministerio de Comercio, He Yadong.
Las
pesquisas chinas contra Manus vinieron a cuenta de la mudanza de la empresa a
Singapur y la posterior venta de la plataforma al grupo tecnológico
estadounidense, propietario de Facebook, Instagram o WhatsApp, todos ellos
prohibidos en territorio chino.
China
empleó investigaciones similares para frustrar la venta forzada de TikTok
durante el primer mandato de Donald Trump en Estados Unidos (2017-2021).
Según los
expertos, la salida de Manus de China se produjo a raíz de las restricciones
estadounidenses a la inversión en tecnológicas del país asiático, en un intento
de alejarse de las redes de los reguladores de ambos países, enzarzados en un
toma y daca de limitaciones y represalias desde el inicio de la guerra
comercial.
De hecho,
ese cambio de sede se llevó a cabo tras una ronda de financiación liderada por
la estadounidense Benchmark.
En los
últimos años, varias empresas chinas en busca de expansión global -por ejemplo,
Shein- han apostado por llevarse su sede a Singapur para tratar de reducir los
riesgos geopolíticos de seguir operando desde el gigante asiático, algo que
también ha atraído el escrutinio de Pekín, que teme que se convierta
precisamente en una forma de escapar de la supervisión de sus organismos
reguladores.
Tras la
explosión de DeepSeek, Manus fue una de las plataformas chinas del sector que
más atención atrajeron tras lanzar en marzo del año pasado una versión
preliminar -accesible solo por invitación- de su asistente, presentado como un
agente de IA de uso general, capaz de acometer tareas con menos órdenes que
otros ‘chatbots’. EFE

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