Solda (Italia) – La estadounidense Mikaela Shiffrin, posiblemente la
mejor esquiadora de todos los tiempos, hizo, al fin, buenos los pronósticos al
imponerse este miércoles el eslalon de esquí alpino de los Juegos de
Milán-Cortina d’Ampezzo (Italia), disputado en la estación de los Dolomitas,
donde confirmó que nadie iguala sus registros en esta disciplina, en la que ha
ganado nueve veces la Copa del Mundo.
Shiffrin,
de 30 años, cubrió los dos recorridos en la pista Olympia delle Tofane -con
salida a 1.735 metros de altitud y un desnivel de 180 metros- en un minuto, 39
segundos y diez centésimas, y volvió a ganar con enorme claridad: con un
segundo y medio sobre la suiza Camille Rast, segunda este miércoles; y con un
segundo y 71 centésimas respecto a la sueca Anna Swenn-Larsson, que se colgó la
medalla de bronce.
La estadounidense,
asimismo ocho veces campeona mundial y que sucedió en el historial de esta
prueba a la eslovaca Petra Vhlova -vigésima este miércoles-, ganó este
miércoles su tercer oro olímpico, después de los de eslalon y de gigante que
había capturado, respectivamente, en los Juegos de Sochi (Rusia), en 2014, y en
los de PyeongChang (Corea del Sur), cuatro años después, capturando de esta
forma su decimonovena medalla en un gran evento.
De
Shiffrin, que hace muchos años ya había ganado cuanto se puede ganar en el
deporte rey invernal, está escrito y está dicho absolutamente todo. Pero la
súpercampeona de Vail (Colorado) se empeña en seguir centrando la atención
informativa y, esta vez, logró salir con todos los honores de la cita italiana.
En la que la gran triunfadora, no obstante, fue la local Federica Brignone,
que, con 35 años y 10 meses después de haber sufrido una gravísima lesión, se
proclamó doble campeona olímpica: de gigante y de ‘súper’.
Cielo azul
y sol radiante imperaban en la majestuosa Cortina d’Ampezzo, donde este
miércoles se cerraron las pruebas de esquí alpino de la mejor manera posible:
con el triunfo que la mayoría de los neutrales deseaban.
Shiffrin
había resucitado, con un cuarto puesto en la combinada -junto a Breezy Johnson,
oro en descenso-, y un aún más sorprendente undécimo en el gigante los
fantasmas de los Juegos de Pekín, hace cuatro años, en los que fue noticia al
no haber capturado una sola medalla en las seis pruebas que disputó.
Pero, con
ganas de espantar definitivamente a esos malos espíritus, la
‘súper-depredadora’ estadounidense volvió ser ella misma y, desde el arranque
de la jornada, sentó las bases de su triunfo dominando la primera manga con
enorme autoridad, ‘colocándole’ 82 centésimas a la alemana Lena Dürr y un segundo
exacto a la joven sueca Cornelia Öhlund, campeona mundial junior y sorprendente
tercera tras el primer acto.
Rast,
actual campeona mundial de la disciplina, era cuarta, a cinco centésimas del
podio, y su compatriota Wendy Holdener compartía quinta plaza con la sueca Anna
Swenn-Larsson, a un segundo y 16 centésimas de Shiffrin.
Lara
Colturi, de origen italiano -es la hija de Daniela Ceccarelli, oro olímpico de
supergigante en los Juegos de Salt Lake City 2002 (EEUU)- aún apuntaba
-séptima, a 1.26- a la primera medalla de la historia de Albania; y Emma
Aicher, que llegó a Italia como potencial candidata a cinco medallas, era
octava, a 1.32. Antes de perder una plaza en la resolución.
Defendía
título Vlhova, saliendo aún del túnel de las lesiones graves, pero la eslovaca
no pasó del vigésimo noveno, a 2.86 del de la norteamericana, en la primera
bajada, marcada por el austriaco Klaus Mayrhofer.
La segunda,
con marcaje de Sascha Sorio, técnico del equipo sueco, le vino de perlas a
Swenn-Larsson, que, al igual que Rast, avanzaría dos puestos para subirse al
cajón.
De entre
todos los récords que posee Shiffrin, dos -históricos y absolutos, entre
mujeres y hombres- son estratosféricos: lleva 108 victorias en la Copa del
Mundo, de las cuales 71 -siete esta temporada- las había logrado en el eslalon.
En Sochi se
había convertido en la más joven campeona olímpica de la historia de la
disciplina -en la que ya aseguró matemáticamente su noveno Globo de Cristal- y
los siguientes Juegos serán dentro de cuatro años. ‘Mika’ tenía que ir, una vez
más, a por todas. Y no salió a asegurar: ganó con el segundo crono de la bajada
decisiva.
El mejor
tiempo de la segunda manga lo marcó su compatriota Paula Moltzan, protagonista
de la gran remontada de la jornada: veinte puestos, para concluir octava.
Las
austriacas Katharina Truppe y Katharina Huber avanzaron cinco y tres plazas,
respectivamente, para concluir quinta y sexta. Un puesto por delante de la
suiza Melanie Meillard, hermana de Loic, uno de los triunfadores de estos Juegos,
de los que salió con una medalla de cada metal.
Holdener
mejoró a Truppe, Swenn Larsson batió a Wendy, y Rast mejoró a la sueca. Antes
de que salieran a pista las tres mejores de la primera manga.
A Öhlund,
con un brillante porvenir a los 20 años, le pudo la presión. Primero cometió un
error y rompió el bastón izquierdo antes de salirse de recorrido.
Lo de Dürr
fue aún más incomprensible. No es que se saltase una puerta, es que se saltó la
primera de todas.
Shiffrin no
se dejó atrapar, esta vez, por los fantasmas chinos. Completó una bajada
imperial, como la emperatriz deportiva que es. Pulverizó todas las marcas
-Truppe, quinta, entró a dos segundos- y se reencontró, finalmente, con la
historia olímpica. En Cortina d’Ampezzo. EFE

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