Moscú – El fundador de Telegram, Pável Dúrov, denunció que las
autoridades rusas están restringiendo el acceso a la red de mensajería para
obligar a sus usuarios a pasarse a una aplicación estatal «creada para la
vigilancia y la censura política».
«Rusia está
restringiendo el acceso a Telegram en un intento de obligar a sus ciudadanos a
cambiarse a una aplicación controlada por el Estado y creada para la vigilancia
y la censura política», escribió en su cuenta de la aplicación.
Recordó que
«hace ocho años Irán intentó la misma estrategia y fracasó», ya que «la mayoría
de iraníes siguen usando Telegram, eludiendo la censura».
«Telegram
aboga por la libertad de expresión y la privacidad, pese a las presiones»,
señaló y añadió que «limitar la libertad de los ciudadanos nunca es una
decisión correcta».
El Servicio
Federal de Seguridad (FSB) de Rusia advirtió el sábado que el empleo de
Telegram -que las autoridades se plantean bloquear para promover una
alternativa estatal (la aplicación MAX)- es una amenaza para sus soldados en
Ucrania.
«El FSB
dispone de información fidedigna de que las Fuerzas Armadas y los servicios de
seguridad ucranianos tienen posibilidad de recibir en muy corto plazo de tiempo
la información que aparece en Telegram y utilizarla con fines militares»,
informó la oficina de prensa del FSB.
Según
informa la agencia Interfax, el FSB cuenta con «numerosos datos fehacientes» de
que el uso de Telegram por parte de soldados rusos en el frente «ha provocado
en más de una ocasión durante los últimos tres meses amenazas a la vida de los
militares».
El jefe del
FSB, Alexandr Bórtnikov, ya aseguró esta semana que Telegram ha cometido «una
gran cantidad de infracciones», entre otras cosas, en relación con actos
terroristas.
Además,
admitió que no mantiene contacto con Dúrov, al que acusó de centrarse
exclusivamente en sus intereses particulares, ya que -adujo- las consultas que
ambas partes mantuvieron en el pasado «no condujeron a nada bueno».
En la mismo
línea, el Ministerio de Defensa negó este sábado que sus tropas empleen redes
sociales como medio de comunicación durante sus operaciones.
La prensa
independiente interpreta estas afirmaciones como parte de una campaña que
conducirá al bloqueo definitivo de Telegram, que podría consumarse el 1 de
abril próximo.
La
ralentización de la red causó la indignación de combatientes -que incluso
dirigieron por vídeo a las autoridades-, diputados de partidos cercanos al
poder, blogueros militares y la oposición.
De hecho,
el único partido opositor legal ruso, Yábloko, presentó este miércoles una
solicitud ante el ayuntamiento de Moscú para celebrar una manifestación contra
el bloqueo de Telegram y la censura estatal.
Un día
antes, otro partido oficialista, Gente Nueva, anunció que recogió más de un
millón de firmas digitales para evitar el bloqueo de la red.
Las
autoridades rusas comenzaron a restringir los servicios de Telegram, junto con
WhatsApp, a mediados de 2025, cuando los rusos se quedaron sin poder realizar
videollamadas a través de dichas aplicaciones.
La Justicia
rusa exige a Telegram que, en línea con la legislación nacional, localice a los
servidores que guardan los datos de los usuarios, lo que pondría en peligro la
privacidad de los internautas. EFE

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