Londres – La princesa de Gales, Catalina, acudió este sábado a ver un
partido de rugby en Londres en la que fue su primera aparición pública desde el
arresto y posterior liberación del expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor,
hermano del rey Carlos III, el pasado jueves por presuntas filtraciones
confidenciales al pedófilo convicto Jeffrey Epstein.
Catalina,
que ejerce como patrona de la federación inglesa de rugby (RFU, por sus siglas
en inglés), asistió esta tarde en el estadio de Twickenham, al suroeste de la
capital británica, para presenciar el partido entre Inglaterra e Irlanda de la
Six Nations masculina, donde el equipo de la isla esmeralda se impuso a la
formación de la rosa por 42-21.
La esposa
del príncipe Guillermo, de 44 años, escogió para la ocasión un abrigo azul
oscuro que acompañó con una bufanda de la selección inglesa y fue fotografiada
conversando con el jugador lesionado de Inglaterra Fin Baxter, así como con la
presidenta de la RFU, Deborah Griffin, antes del comienzo del partido.
Se trata de
la primera aparición pública de Catalina desde que la Policía del Valle del
Támesis, encargada de la investigación, arrestase el jueves al expríncipe
Andrés en su finca privada de Sandringham (noreste de Inglaterra) y tras unas
11 horas de interrogatorio en la comisaría de Aylsham, fue puesto en libertad
bajo investigación por las autoridades.
El arresto
de Andrés ha golpeado con dureza la imagen de la corona británica, pese a que
el rey Carlos III emitió un comunicado tras conocer la detención de su hermano
en el que expresó su apoyo a las fuerzas del orden británicas y defendió que
«la ley debe seguir su curso».
Los
príncipes de Gales, por su parte, no se han pronunciado de manera directa sobre
la detención, pero el pasado 9 de febrero expresaron a través de un portavoz
del palacio de Kensington, residencia oficial de Guillermo y Catalina, que
estaban «profundamente preocupados» por las revelaciones del caso Epstein y que
sus pensamientos están con las víctimas del financiero estadounidense, que
apareció muerto en su celda en 2019.
Desde que
salieran a la luz nuevos correos electrónicos que vinculaban a Andrés con
Epstein el pasado mes de octubre, Carlos III -impulsado entre bambalinas por su
hijo Guillermo- ha retirado a su hermano todos los títulos y honores que
poseía, incluido el de príncipe, y le ha obligado a abandonar su mansión de
Royal Lodge, cerca del Castillo de Windsor, por la que apenas pagaba alquiler.
Mientras la
Policía continúa con los registros en sus propiedades en el Reino Unido, el
Gobierno y el Palacio de Buckingham trabajan conjuntamente en un plan para
sacar adelante una ley que retire a Andrés de la línea sucesoria al trono
británico, donde ocupa actualmente el octavo lugar, para evitar la posibilidad
teórica de que el expríncipe algún día pudiera llegar a ser rey. EFE

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