Londres – Pese a una volatilidad puntual
por el ataque de Estados Unidos a Venezuela y las protestas en Irán, el precio
del petróleo podría caer hasta consolidarse por debajo de los 60 dólares este
año, ante un mercado saturado por el exceso de oferta frente a una demanda
ralentizada.
Varios
analistas consultados por EFE predicen que tanto el crudo Brent, de referencia
en Europa, como el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense podrían
cotizar a 55 dólares o incluso menos en el primer trimestre, si bien después
repuntarían hasta un promedio de unos 60 dólares.
Aparte de
previsibles subidas temporales por los riesgos geopolíticos, que incluyen
también la guerra en Ucrania, los expertos pronostican una tendencia en general
bajista este ejercicio, debido a que se espera un superávit algo inusual de
suministro.
La prima de
riesgo geopolítico
Tras la
explosiva intervención de Washington en Caracas el 3 de enero, sorprendió que
el valor del petróleo no se disparó como se temía, sino que se mantuvo
relativamente estable entre 59 y 62 dólares.
«Enseguida
se vio que la situación política en Venezuela no ha derivado en violencia civil
ni en caídas importantes de la producción, que hubieran impulsado los precios»,
dice a EFE Jorge León, jefe de análisis geopolítico de la consultora Rystad
Energy.
Si Estados
Unidos empieza a comercializar por su cuenta, como dice que hará, el crudo
venezolano confiscado, el resultado será aumentar aún más la oferta, lo que
mantendrá esa presión a la baja, apunta Alan Gelder, especialista de Wood
Mackenzie.
No
obstante, los expertos no esperan que la producción desde Venezuela pueda
aumentarse a corto plazo, incluso si EEUU toma el control del país.
Esto se
debe a que, desde el punto de vista técnico, la infraestructura petrolera está
deteriorada y hay escasez de mano de obra cualificada, mientras que la
incertidumbre política puede disuadir la inversión privada.
Sobre si el
mercado podría castigar una posible violación del derecho internacional en la
injerencia de la Administración de Donald Trump en el país latinoamericano,
León es claro: «Hay precedentes en Irak, Siria o Libia donde las
consideraciones legales internacionales no han sido determinantes para la
actividad empresarial ni para los consumidores», afirma.
Según
Gelder, en los próximos días los ojos seguirán puestos en Irán, para ver si las
revueltas internas desestabilizan al Gobierno, amenazando las exportaciones, lo
que podría encarecer el crudo puntualmente en lo que se conoce como la prima de
riesgo geopolítico -la parte del precio que no se explica por la oferta y la
demanda-.
También la
guerra de Rusia en Ucrania continúa impactando el mercado petrolero, por la
constante incertidumbre sobre el suministro disponible.
Saturación
de oferta
«Este año
se espera un superávit global de petróleo, lo que mantendrá los precios bajos y
hará que las empresas sean más cautelosas en sus decisiones de inversión»,
opina León.
La
saturación del mercado se debe a varios factores, entre ellos que hay varios
territorios fuera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus
socios directos (OPEP+) -como Brasil, Guyana, Argentina, Canadá y Noruega- que
en 2026 sumarán producción, «como resultado de inversiones realizadas años
atrás».
También
incidirá la actuación de la OPEP+, que, si bien no ha dicho aún si planea
incrementar sus cuotas, según los expertos es improbable que las recorte, lo
que mantendrá el abastecimiento excesivo en el mercado.
León señala
que, a esa sobreoferta coyuntural, se le suma actualmente una demanda global
limitada, que se ha visto reducida por la creciente electrificación del
transporte, así como la ralentización del crecimiento económico por las
fricciones arancelarias.
A juicio
del analista de Forex.com Fawad Razaqzada, «lo único que podría salvar los
precios de un colapso sería una recuperación sorprendentemente fuerte de la
economía global, pero esto parece improbable».
Si bien
este año que empieza podría destacar por el descenso de los precios del
petróleo, León advierte de que, en el actual panorama volátil, nadie puede
descartar movimientos en sentido contrario.
«Estamos en
un mundo donde puede haber sobreoferta de crudo, pero aun así los precios no
caen por esa prima de riesgo geopolítico», recuerda. EFE

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