Redacción América – Latinoamérica crecerá un 2.2 % en 2026, una décima menos
que la previsión del pasado octubre y por debajo del promedio de las economías
emergentes, antes de repuntar levemente hasta el 2.7 % en 2027, según el
informe de Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario
Internacional (FMI).
El FMI señaló
que este desempeño relativamente débil -frente a la subida estimada de 2.4 % en
2025- es reflejo de la baja productividad y la limitada inversión en medio de
condiciones financieras más restrictivas, a lo que se suma el impacto
diferenciado de la desaceleración del comercio mundial.
También
influye la menor capacidad de la región para beneficiarse del auge de la
inversión tecnológica, que impulsa el crecimiento en las economías avanzadas.
El organismo multilateral prevé que el conjunto de economías emergentes y en
desarrollo se expandan un 4.2 % en 2026 y un 4.1 % en 2027.
Brasil, la
mayor economía de Latinoamérica, muestra una clara desaceleración tras el
fuerte desempeño de los últimos años. El FMI prevé que el producto interior
bruto (PIB) brasileño crecerá un 1.6 % en 2026, tres décimas menos que la
previsión en el informe del organismo del pasado octubre y por debajo del 2.5 %
estimado en 2025, para luego recuperarse hasta el 2.3 % en 2027.
El organismo
atribuye este menor dinamismo al endurecimiento de las condiciones financieras
internas, la moderación del consumo y una política fiscal menos expansiva. Sin
embargo, destaca que Brasil mantiene fundamentos macroeconómicos más sólidos,
lo que reduce los riesgos de una fuerte inestabilidad.
En el caso de
México, el FMI proyecta un crecimiento del 1.5 % en 2026, frente al 0.6 %
estimado el año pasado, y del 2.1 % en 2027. El desempeño de la economía
mexicana continúa estrechamente vinculado al de Estados Unidos, su principal
socio comercial.
Según el
informe, la resiliencia de la economía estadounidense y la reconfiguración de
cadenas de suministro en Norteamérica siguen siendo un apoyo clave para México,
aunque el país enfrenta desafíos derivados de una inversión pública limitada.
Argentina
destaca como una de las excepciones dentro de la región, con una recuperación
más vigorosa tras la fuerte contracción registrada en años anteriores (-1.3 %
en 2024). El FMI estima que la economía argentina crecerá un 4 % en 2026,
frente a la subida estimada del 4.5 % el año pasado, y mantendrá un ritmo
similar en 2027.
Según el
informe, este repunte se explica por el efecto rebote luego de un ajuste
macroeconómico severo, la normalización gradual de desequilibrios fiscales y
monetarios y una recuperación del sector externo. Sin embargo, advierte que la
sostenibilidad de ese crecimiento dependerá de la continuidad de las reformas y
de la capacidad para contener las presiones inflacionarias y sociales.
En general,
el FMI subraya que Latinoamérica sigue siendo vulnerable a ‘shocks’ externos,
como una eventual reversión de los flujos de capital, una caída de los precios
de las materias primas o un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas.
También
advierte que los elevados niveles de deuda pública en varios países limitan el
margen de maniobra fiscal frente a eventuales impactos.
El organismo
señala que en el mediano plazo la región debe avanzar en reformas que impulsen
la productividad, fortalezcan la inversión privada y mejoren la calidad del
gasto público, de lo contrario, corre el riesgo de registrar un crecimiento
bajo, insuficiente para reducir de manera sostenida la pobreza y las
desigualdades. EFE

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