Redacción
América.– Brasil,
México, Chile, Colombia y Argentina lideran una expansión acelerada de
infraestructura digital en Latinoamérica, impulsada por el despliegue del 5G,
el crecimiento de la computación en la nube y la mayor demanda de procesamiento
asociada al auge de la inteligencia artificial (IA).
La
ampliación de centros de datos y de regiones cloud está transformando el mapa
digital regional. Sectores como el nearshoring, las fintech, el comercio
electrónico, los videojuegos, el streaming y los servicios financieros dependen
cada vez más de infraestructuras que garanticen capacidad, seguridad y menores
latencias.
El
resultado es un mercado que atrae inversiones multimillonarias de Amazon Web
Services (AWS), Microsoft Azure, Google Cloud y otras compañías.
Principales
hubs latinoamericanos
Brasil
lidera con 195 proyectos de centros de datos, acercándose al top 10 mundial.
São Paulo,
Río de Janeiro y algunos estados del nordeste se benefician de una matriz
energética mayoritariamente renovable y de una robusta red de conectividad
internacional.
El país,
sin embargo, enfrenta costos más altos por impuestos, barreras a la importación
y precios energéticos elevados. Para impulsar nuevas inversiones, el Gobierno
estableció un régimen que exige usar energía renovable y destinar al menos el 2
% de los recursos a investigación y desarrollo.
TikTok
anunció la semana pasada una inversión de 37.735 millones de dólares para
construir su primer centro de datos en Latinoamérica, ubicado en el Complejo de
Pecém, en Ceará.
En México,
el estado de Querétaro se consolidó como el principal hub nacional y uno de los
más dinámicos de la región. Concentra el 67 % de la capacidad instalada del
país dentro de un inventario que ya suma 587,2 MW, de los cuales 475,7 MW están
en desarrollo. Este crecimiento ejerce presiones sobre la infraestructura
eléctrica.
Monterrey,
el Estado de México, Ciudad de México y Guanajuato emergen como polos
alternativos.
AWS
inauguró en 2025 la región ‘Mexico Central’ como parte de un plan superior a
5.000 millones de dólares; Microsoft opera desde 2023 la primera región cloud
en español en Latinoamérica y Google Cloud continúa con su expansión.
El sector
demanda mayor certidumbre regulatoria, permisos más ágiles y acceso a energías
renovables.
Chile
cuenta con 33 centros operativos y 34 en trámite, su capacidad total alcanzó
los 198 MW, cinco veces más que hace una década.
Microsoft y
AWS anunciaron inversiones de 3.300 y 4.000 millones de dólares,
respectivamente.
El Gobierno
impulsa la descentralización hacia zonas como Atacama o Magallanes, aunque
organizaciones ambientales alertan por el consumo energético e hídrico de estas
instalaciones.
Argentina
presenta una capacidad ociosa estimada entre 30 % y 40 %, pero especialistas
advierten que la demanda obligará a ampliar superficie y modernizar una
infraestructura eléctrica que lleva décadas sin actualizaciones.
El país
dispone de gas asociado a la producción petrolera que puede transformarse en
energía para centros de datos, y, al igual que Brasil, tiene potencial para
generar energía nuclear destinada al abastecimiento computacional.
La
anunciada inversión de 25.000 millones de dólares de OpenAI obliga a planificar
cómo atender la demanda y qué empresas locales participarán en la cadena.
Colombia
cuenta con al menos 32 centros de datos, 23 ubicados en Bogotá, fruto de
inversiones acumuladas de 786 millones de dólares. Con doce cables submarinos,
es el segundo país de la región en esta infraestructura después de Brasil.
Además,
destaca en servicios empresariales, según el Offshore BPO Confidence Index
2025, ya que ocupa el cuarto lugar mundial con 84,2 %.
Su mercado
cloud crece a un ritmo anual del 20,3 % hasta 2028, con AWS controlando el 56 %
del sector.
En
conectividad móvil, el país registró 102,5 millones de líneas en 2025 y más de
seis millones de accesos 5G, un incremento del 185 % en un año.
La 5G y la
IA impulsan la demanda
La IA
generativa requiere grandes volúmenes de cómputo, aceleración por GPU y un
suministro energético estable. Las regiones cloud instaladas en Latinoamérica
permiten reducir latencias de 40–60 milisegundos a entre 5 y 15, lo que
habilita servicios en tiempo real para empresas, gobiernos e industrias.
El
despliegue del 5G, aún desigual, impulsa aplicaciones industriales,
telemedicina, vehículos conectados y ciudades inteligentes, multiplicando el
tráfico de datos y la necesidad de centros de procesamiento.
Ese
crecimiento, sin embargo, enfrenta desafíos como el alto consumo eléctrico,
presión sobre recursos hídricos para refrigeración, huella de carbono y marcos
regulatorios. Brasil y Chile avanzan en normas de protección de datos y
sostenibilidad, mientras que otros países mantienen regulaciones
desactualizadas que frenan las inversiones. EFE

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